Estar o sentirse solo en Navidad

Las tradiciones navideñas invitan a una celebración familiar conjunta en la que parece que quedarse fuera del grupo asusta, está mal visto o es poco tolerado por el resto.

La Psicología contempla varios tipos de soledad, se clasificarían en Existencial, Emocional, Positiva, Transitoria y Crónica.

Parece ser que aquella que más nos resuena en fechas emblemáticas o señaladas es la Emocional, ya que surge al proyectar en otras personas de nuestro entorno… apegos, expectativas, recuerdos y sentimientos. No se siente solo por la ausencia física, también puede darse por la no disponibilidad emocional del otro, pudiendo estar sujeta a evolución o cambios de crecimiento personal no compartidos.

Cuando la soledad nos incomoda, cuando no es aprovechada y no la sentimos como aliada, si deberíamos plantearnos buscar alternativas para experimentarla más positivamente antes de que se convierta en un problema de aislamiento. Cabe decir que la soledad no es un fenómeno  que se da solo en adultos, aunque es cierto que hay una mayor vulnerabilidad en población de avanzada edad.

Entre las señales que pueden ayudarnos a identificar su presencia están:

  • Dificultad para hacer planes o encontrar compañía para realizar actividades.
  • No saber con bastante frecuencia qué hacer con nuestro tiempo o con quién querer compartirlo.
  • Sensación de no pertenecer a ningún grupo, de no encajar.
  • Mal humor o no tener ganas de hacer nada, desmotivación.
  • Pensamientos negativos sobre uno mismo o sobre lo poco que nuestro entorno notaria nuestra ausencia.
  • Falta de apoyo social ante la dificultad de no cultivar las conexiones con otros.

Toda esta combinación puede producir trastornos del sueño, depresión, estrés, ansiedad, problemas de alimentación, aumento de problemas cardiovasculares, mayor número de ingresos hospitalarios, menor esperanza de vida…etc.

La mejor fórmula de solución es la prevención. Movernos sin ganas e intentar romper el círculo de la comodidad que nos llevará a no hacer ni intentar nada.

El principio es lo que más nos cuesta, pero es ese primer impulso lo que más necesitamos hacer para solucionar nuestra situación aislamiento. Son buenos recursos: retomar contactos, actualizar amistades, ampliar zonas o lugares habituales que frecuentamos, descubrir hobbies o actividades novedosas en grupo que puedan enriquecer nuestro espacio. Básicamente se trata de generar oportunidades de cambio para contrarrestar los efectos negativos de la soledad.


Te comparto este pequeño podcast:

https://www.ivoox.com/preparados-para-cuidarte-soledad-navidad-19-de-audios-mp3_rf_164611965_1.html

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